"Nacer para ser grandes" de la coach Mariela Álvarez Gelves, el viaje interior hacia la mejor versión de ti mismo.

¿Alguna vez te detuviste a pensar en el verdadero significado de la grandeza?
Muchas veces la asociamos con fama, poder o reconocimiento. Sin embargo, ser grandes no tiene que ver con ser vistas por todo el mundo, sino con vivir en coherencia con nuestra esencia y poner nuestros talentos al servicio de algo más grande que nosotras mismas.

Mariela Álvarez Gelves (coach)

Cada persona nace con un potencial único. Algunas lo expresan en escenarios internacionales, otras en pequeños gestos cotidianos que nadie ve, pero que tienen un impacto profundo.
La verdadera grandeza no se mide en aplausos, sino en autenticidad y propósito.

Una frase que cambió mi mirada

Hace años, durante una exposición de Pablo Picasso en el Centro Cultural Borges, leí una frase atribuida a su madre que me marcó para siempre:

“Si Pablo hubiese sido político, sería presidente.
Si hubiese sido sacerdote, sería Papa.
Sin embargo, fue pintor, y fue Pablo Picasso.”

Estas palabras me revelaron dos cosas fundamentales:
• La mirada amorosa de una madre que supo reconocer la grandeza de su hijo, sin importar la forma que tomara.
• Y la importancia de descubrir y abrazar nuestro propio talento, sea cual sea el ámbito donde lo expresemos.

No se trata de la profesión que elegimos, sino de quiénes decidimos ser a través de ella.

El valor de la autenticidad

Imaginá a Picasso trabajando como empleado bancario.
A Lionel Messi como contador.
A Freddie Mercury intentando ser futbolista en lugar de cantante.

Parece imposible, ¿no? Y sin embargo, muchas personas viven así: alejadas de su vocación, forzándose a encajar en moldes que no les pertenecen.

Quienes dejan huella suelen compartir dos características clave:
1. Nada en su camino fue fruto del azar. Sus logros son el resultado de años de entrega y disciplina.
2. Se animaron a abrazar su esencia. Reconocieron sus dones y se atrevieron a compartirlos con el mundo.

Su grandeza no fue accidental: nació de un encuentro profundo consigo mismos y de la valentía de ser auténticos.

Talento, habilidad y don: no son lo mismo

Muchas veces usamos estas palabras como si significaran lo mismo, pero hay diferencias:
• Talento: una capacidad natural que nos facilita destacar en algo.
• Habilidad: lo que desarrollamos con práctica y entrenamiento.
• Don: algo que va más allá de nosotras. Es misterioso y transformador; inspira y eleva a los demás.

Albert Einstein lo explicó con claridad:

“Todos son genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es un inútil.”

La clave está en encontrar el contexto donde nuestro talento pueda florecer, en lugar de forzarnos a ser alguien que no somos.

Nuestros talentos no son solo nuestros

Si todas podemos alcanzar nuestra grandeza, ¿por qué tantas veces nos conformamos con menos?
Porque, sin darnos cuenta, dejamos que el miedo, la inseguridad o la necesidad de aprobación nos silencien.

Pero hay algo esencial: cuando escondemos nuestros talentos, no solo nos limitamos a nosotras mismas, también privamos al mundo de recibir lo que tenemos para ofrecer.
Nuestros dones son semillas. Solo florecen cuando se comparten.

Los obstáculos internos

En este camino, solemos encontrarnos con “monstruos” que nos frenan:
• El miedo al fracaso.
• La inseguridad de no sentirnos suficientes.
• La necesidad de aprobación constante.
• La comodidad de lo conocido, aunque nos haga infelices.

Estos monstruos pierden fuerza cuando damos el primer paso, aunque lo demos temblando. El movimiento, por pequeño que sea, comienza a debilitarlos.

Atrevernos a desplegar nuestro potencial

Cada día tenemos una elección:
• Quedarnos en lo seguro, aunque nos quede chico.
• O dar un paso hacia lo que realmente vinimo…

Nacer para ser grandes

Por Mariela Álvarez Gelves – Coach (@coachmagelves)

contacto prensa: Carolina Linares / @calmarp